La chaya se emplea principalmente para mejorar la circulación sanguínea, fortalecer el sistema inmunológico y combatir la anemia. También se usa para controlar niveles de glucosa en la sangre, por lo que puede ser útil como apoyo en personas con diabetes. Además, ayuda a mejorar la digestión, aliviar el estreñimiento y fortalecer los huesos. Tradicionalmente, se ha utilizado para desintoxicar el organismo y aumentar la energía.
La chaya cruda es tóxica debido a la presencia de glucósidos cianogénicos, por lo que nunca debe consumirse sin cocción previa. Su ingesta sin hervir puede causar intoxicación, mareos, vómitos e incluso problemas respiratorios. También se recomienda evitar su consumo excesivo, ya que puede generar irritación estomacal. Mujeres embarazadas o en lactancia deben consumirla con moderación y bajo recomendación.
Las hojas deben hervirse en agua durante al menos 15-20 minutos antes de consumirse. Se pueden preparar en infusión, caldos, licuados o como complemento en comidas. Nunca consumir cruda.